martes, 9 de octubre de 2012

ACERCA DEL PROYECTO DE LEY DE REFORMA MAGISTERIAL


ACERCA DEL PROYECTO DE LEY DE REFORMA MAGISTERIAL
                En su discurso del 28 de julio Humala anunció un proyecto de ley de Desarrollo Docente basado en la meritocracia, proyecto que es parte de su plan de gobierno y que, como dice la Exposición de Motivos del Proyecto de Ley de Reforma Magisterial, es “un paso más en el proceso iniciado hace once años atrás, el año 2001, con la participación activa del Consejo Nacional de Educación y diversas instituciones y colectivos de docentes, que se integraron al esfuerzo del Ministerio de Educación por implementar una nueva política docente”. Es decir, la llamada Reforma es continuación de la aplicación del neoliberalismo en la educación. 
                En su art. 3 se plantea el “principio de mérito y capacidad” para el ingreso, permanencia, remuneraciones, ascensos que fomenta abiertamente el arribismo y la competencia en el magisterio. ¿Y qué se concibe como meritocracia? La meritocracia es una posición burguesa que promueve intensamente el individualismo y el arribismo tras que quien tiene los mayores méritos  debe estar por encima de los demás. ¿Quiénes en una sociedad de clase pueden tener los mejores “méritos”? Obviamente los que tienen mejores condiciones económicas. Por lo tanto su aplicación a la educación y al magisterio es un atentado contra el derecho del pueblo a la educación. Por ello la Confiep rápidamente respaldó el Proyecto de Ley “para que el país siga creciendo” y no “ir contra el progreso”, es decir esa Reforma sirve al desarrollo del capitalismo y no sirve al pueblo.
                Y no es casual que Humala ligara su anuncio al pedido de que se apruebe su proyecto de ley que impide que docentes sentenciados por terrorismo puedan trabajar en la escuela pública. Así la reacción pretende imponer su ley persiguiendo toda oposición, principalmente la de los comunistas y revolucionarios. En los requisitos para entrar a la carrera, entre otros, exige no haber sido condenado ni estar acusado por terrorismo o apología del terrorismo, negando el derecho al trabajo de quienes legalmente se han reincorporado a la sociedad con todos sus derechos ciudadanos. A esto se suma las sanciones que impiden y limitan la libertad política, la libertad de conciencia, la protesta, y hasta las enfermedades infectocontagiosas como la TBC que son causales de inhabilitación. Es decir se legaliza la persecución contra los que cuestionen su orden establecido.
                Tras las llamadas evaluaciones de desempeño laboral, se niega la estabilidad laboral, derecho fundamental del pueblo conquistado con sangre, llegando a sacar de la carrera magisterial a los maestros que no aprueben las evaluaciones. “Artículo 27°.- Criterios de evaluación del desempeño.
(…)
Los profesores que no aprueban en la primera oportunidad, reciben una capacitación destinada al fortalecimiento de sus capacidades pedagógicas. Luego de esta capacitación participan en una evaluación extraordinaria. En caso no aprobaran esta evaluación extraordinaria, nuevamente son sujetos de capacitación. Si desaprueban la segunda evaluación extraordinaria son retirados de la carrera pública magisterial.
Entre cada evaluación extraordinaria no puede transcurrir más de doce (12) meses.”
Así el Estado tiene las manos libres para expulsar profesores de la educación pública. Basta hacer evaluaciones muy “exigentes” o considerar un mínimo de vacantes para así despedir a la cantidad de maestros que quieran, acorde con el proceso de elitización de la educación que ha posibilitado que en la actualidad el 60% de la educación peruana sea privada y el Estado se desentienda más del derecho a la educación que tiene nuestro pueblo.
                En la estructura de la carrera establece 8 niveles durante 30 años, propiciando la división y las menores remuneraciones para la inmensa mayoría pues a los niveles más altos solo llegará un puñado de burócratas. Se niega el derecho de pago por preparación de clases y otras conquistas ganadas, planteando una “remuneración íntegra mensual”.  Se anulan las licencias reconocidas en la Ley del Profesorado para todos los profesores. Más aún, se baja de nivel a la gran mayoría de  maestros que se rigen por la Ley del Profesorado y se aumenta de nivel a los que se rigen por la Ley de la CPM. Desconoce y reduce derechos de bonificación y gratificación, por preparación de clases, por cumplir 20, 25 y 30 años de servicio, por sepelio y luto, etc. Todos estos pasos implican una vulneración y negación de derechos adquiridos por el empobrecido magisterio peruano para lograr una mayor explotación y opresión en función de su proceso de desarrollo capitalista.
                Es este el Proyecto de Ley que inicialmente René Ramírez saludó y que está siendo rechazado masivamente por el magisterio. Igualmente es rechazado el Proyecto del Cen, la llamada “ley consensuada” que sería un “acuerdo” entre la Ley del Profesorado y la Ley de Carrera Pública Magisterial, proyecto hecho a espaldas del magisterio. En ambos proyectos lo fundamental es que niega la estabilidad laboral atentando contra el derecho a la educación del pueblo.
                ¿Qué hacer? Defender la Ley del Profesorado y luchar por ampliar los derechos conquistados, en particular defender la estabilidad laboral y el derecho a la libertad de conciencia y expresión no permitiendo ninguna separación de docentes por razones ideológicas, políticas o de evaluación burguesa que busca impedir todo lo que se oponga a los planes capitalistas del Estado. Debemos a su vez proponer una real valorización del papel central del magisterio en la educación que debe estar acorde con un aumento salarial que le permita cumplir sus funciones adecuadamente; proponer una capacitación acorde con una educación nacional, científica y democrática que sirva a elevar el nivel de conciencia de los maestros y estudiantes, sus conocimientos científicos, su capacidad crítica, su solidaridad con los trabajadores, su servicio al pueblo de todo corazón.

Setiembre 2012

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